Momentos de sintonía fina para decisiones comerciales
Luego de una cosecha fina con rindes impresionantes (tanto en trigo como en cebada) y precios que muestran una tremenda dispersión por calidad, la producción de girasol también mostraría volúmenes récord de producción. Obviamente, la tradicional falta de transparencia de esta plaza deriva en precios muy debajo de las paridades teóricas a pesar de cotizaciones internacionales tan firmes como sostenidas (girasol es nomás la “vedette” del ciclo). Ahora viene la gruesa (maíz y soja) con interrogantes respecto del tamaño de la cosecha aún inciertos. Si bien hay espacio para el optimismo, enero fue un mes duro para los cultivos (altas temperaturas y escasas lluvias en general) y el tema precios viene muy discutido. En consecuencia, es oportuno definir el cuadro de situación de la plaza granaria internacional al momento. Y lo correcto para imaginar escenarios de precios tiene a la relación stocks/consumo como el dato clave. Las reservas mundiales, en mi opinión, definen los precios. Así las cosas, es bueno saber que las producciones anuales de trigo y maíz vienen creciendo año tras año, pero las reservas continúan cayendo. En otras palabras, el consumo a nivel global viene superando a la producción. En soja, en cambio, si bien se ha venido dando la situación opuesta, es importante reconocer que las cotizaciones de la oleaginosa en Chicago están estrechamente vinculadas con los stocks en EE.UU. y las proyecciones del USDA al respecto. Y lo cierto es que la confiabilidad de dicho Organismo en dicha materia deja mucho que desear, toda vez que su nivel de aciertos promedia el 33% en la última década y peca por optimista sistemáticamente respecto de las reservas estadounidenses. Además, resulta claro, como lo venimos sosteniendo desde hace tres años, que la Geopolítica se ha instalado como un factor de mercado cada vez más relevante. Como prueba de ello, sólo basta con observar la evolución de las cotizaciones de la soja en Chicago en los últimos meses, que se mueven al compás de los anuncios y trascendidos de las negociaciones entre Trump y Xi Jingping. Como expresáramos en diciembre, las reservas de soja en EE. UU., en nuestra opinión dato clave para Chicago, van camino a niveles bajos si China vuelve a comprar en la nación del norte. Allí está la cuestión. Porque quienes señalan al crecimiento productivo de la soja en Brasil como un factor bajista, debieran tomar nota de que la demanda china crece pari passu. Además, la creciente importación de poroto de soja argentina por parte del Gigante Asiático se ha verificado porque nuestras exportaciones de harina y aceite de soja han disminuido y EE.UU. deberá asumir ese rol frente a nuestros clientes “defraudados” (“el mercado suma cero”).
Además, las cotizaciones de la soja en Chicago se ubican (ajustadas por inflación) en niveles históricamente bajos, aunque los valores FOB son caros en relación con la soja sudamericana. Así las cosas, el productor argentino enfrenta este año un desafío no menor. Una soja mayo en el orden de los u$s/ton.320 es algo tentador, Si se es pesimista respecto del acuerdo EE.UU./China, el precio vale. Quienes apuestan a una solución a la guerra comercial pueden aspirar a algo mejor. También es válida la especulación sobre una nueva baja parcial en los Derechos de Exportación. Conclusión: acertar con la sintonía fina.


