Junio 11, 2022
Opinión

Trigo 2022/23: Sin Gasoil, sin lluvias y señales de precio confusas

Enrique Erize

Sin duda alguna, las cotizaciones en Chicago contienen hoy no sólo el tradicional “premio climático” de esta época del año, sino también un “premio bélico”. Así, es muy complejo determinar si estos niveles de precios se compadecen con el actual cuadro de situación mundial. Un cuadro signado por la guerra en Ucrania; la eventual disrupción del flujo físico (y por consiguiente comercial) por el Mar Negro; el clima en EE.UU. (definición de rindes en maíz y soja en próximos 60 días); y un posicionamiento de los “fondos” amenazante (muy comprados en maíz). Todo ello, en nuestra opinión, con “fundamentals” del mercado claramente alcistas, pues los stocks estadounidenses (verdadero “termómetro” de los precios) son muy ajustados para el cierre del actual ciclo 2021/22 y también lo serán para quince meses vista (fin del ciclo 2022/23). Las proyecciones del USDA para el nuevo ciclo son, en nuestra opinión, algo optimistas en materia de niveles de producción. No sólo para EE.UU., sino también para Sudamérica, región para la cual se pronostican aproximadamente 40 MMT de soja por encima de este año. Si bien el ciclo 2021/22 resultó castigado por la doble Niña, es necesario considerar la eventualidad de una repetición del fenómeno.

En semejante contexto, la inflación mundial se ha convertido en un tema muy preocupante con el índice de la FAO para el precio de los alimentos en niveles nunca vistos. Se evalúan decisiones que como mínimo derivarán en paquetes de ayuda alimentaria y medidas de ayuda humanitaria por parte de los países más desarrollados. En tal sentido, el papel de Argentina es penoso. Siendo un país estructuralmente exportador como ningún otro y absolutamente excedentario en trigo, maíz, girasol y soja, mostramos mercados cerrados, intervenidos y productos gravados con derechos de exportación inadmisibles. Claramente, no estamos a la altura de las circunstancias.

Mientras tanto, el productor argentino también debe lidiar con la crisis por el desabastecimiento de gasoil, con 19 provincias donde no se consigue combustible o se administra en pequeños cupos.

En simultáneo, nuestros “farmers” deben acostumbrarse no sólo a definir si los niveles de precios para el 2023 son atractivos o no, sino también a considerar si son los que corresponden. Para ello, es necesario buscar referencias. En primer lugar, las cotizaciones en Chicago. Luego, los precios FOB en el Golfo de México. Considerando dichas “señales”, los valores forward para el 2023 en los casos de la soja y el maíz no solamente son atractivos, sino también razonables y se ubican en niveles que estadísticamente son correctos. En trigo, la historia es otra. La falta de oportunas lluvias plantea reparos sobre el área a sembrarse, al tiempo que el FOB índice que define el Minagri no se corresponde con ningún parámetro aceptable. Dicho en criollo, se está permitiendo fijar cupos de exportación para el nuevo ciclo a precios que no pueden ser explicados. Ello no sólo va a generar pérdidas al país por menor ingreso de divisas, sino que también derivará en una menor recaudación por derechos de exportación.