Febrero 13, 2021
Opinión

La oferta cada vez más ajustada

Diego de la Puente

ntensas son las jornadas que se viven actualmente en el mercado de Chicago. A la definición productiva por estas latitudes, se suma la enorme discusión sobre el devenir de la demanda. Al respecto, el último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) difundido el martes pasado, no hace más que incrementar la incertidumbre. Dicho informe, no mostró el ajuste esperado por el mercado en los stocks de cierre estadounidenses para el presente ciclo. En este sentido, uno de nuestros contactos en Chicago argumentaba lo siguiente: “Resulta poco creíble que faltando 7 meses para terminar el ciclo comercial 2020/21 y con el 97% del saldo exportable de soja ya vendido y por encima del 87% en el maíz, el USDA haya subido los guarismos de ventas externas solo marginalmente”. El comentario resulta pertinente, pero al margen del debate, los números siempre son los que mandan. Por ejemplo, la relación stock/consumo de soja estadounidense fue informada en 2,61%, transformándose en la peor de la historia. Con esos datos, las existencias en Estados Unidos de soja solo alcanzarían para cubrir algo más que una semana de abastecimiento. Para ser precisos 9,54 días. Probablemente, el USDA esté pensando que, a los actuales niveles de precios o incluso mayores, la demanda debería empezar a mostrar algún signo de racionamiento, aunque -por el momento- ello no esté ocurriendo. En el caso del maíz, la historia es un tanto diferente. Con algo más de 10% en la relación stock/consumo, todavía no se llegó a los niveles más ajustados de la temporada 1995/96 o del periodo que va desde el 2010/11 hasta el 2013/14, pero alcanzarían solo para cubrir 37 días de aprovisionamiento.

 

CON LA MIRADA EN LA OFERTA

 

Sin embargo, lo novedoso e interesante viene desde otro lado. Los niveles de existencias comentados más arriba e informados por el USDA en su reporte de febrero, resultan excesivamente bajos en el caso de la soja y ajustados en el caso del maíz, por presión de la demanda. El mismo ejercicio realizado a escala global, evidencia caídas en los stocks de cierre también para ambos cultivos, aunque en menor medida. El caso de la oleaginosa es particularmente llamativo, puesto que sin ser el más bajo de historia, también se ubica en niveles similares al periodo 2008/09 o 2012/13, cuando la soja “tocaba” máximos en sus cotizaciones internacionales. Claro está que estos datos surgen de cotejar la oferta con la demanda, estimando la primera de las variables con un nivel de cosecha récord. ¿Qué pasaría entonces si la producción sudamericana fuera menor a lo estimado? ¿O que la incipiente sequía por la que está atravesando una parte de los Estados Unidos continuara hasta el momento crítico de los cultivos, reduciendo la oferta futura? Sam Levenson decía algo interesante. “No mires es reloj, haz lo que El hace. Continúa moviéndote”. El mejor consejo sigue siendo tomar estos valores con coberturas flexibles.