Diciembre 5, 2018
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Las plagas comenzaron a hacer daño en la soja y el maíz de Córdoba

Reportes de productores y entidades muestran cultivos afectados por el accionar de insectos. Temor por las chicharritas que provocan el “Mal de Río Cuarto”.

Fuente de la imagen: 
AgroVoz (Córdoba)

Chinche de los cuernos, megascelis y orugas son algunas de las plagas que ya comenzaron a provocar daños en lotes de soja y maíz sembrados de manera temprana en la provincia de Córdoba.

 

El productor de General Deheza, Fabricio Gastón Díaz, reportó en su cuenta de twitter un lote de maíz a 20 kilómetros de General Cabrera con el tres por ciento de sus plantas afectadas por chinche de los cuernos.

 

Del mismo modo, el Inta Marcos Juárez difundió un informe sobre plagas en el sudeste provincial en el que subrayó “algunos daños puntuales (en maíces de primera) que fueron producto del daño de chinche de los cuernos”.

 

Otras plagas

 

Megascelis. Según el reporte del Inta, la emergencia de adultos de esta especie en soja merece mayor atención, ya que produce una defoliación intensa retrasando el desarrollo normal de las plantas afectadas. También destaca que “sus poblaciones cada vez son mayores” y que “la segunda generación pasa desapercibida en cultivos ya desarrollados pero los adultos dejan descendencia para la próxima emergencia”.

 

La mayor infestación de esta plaga se observa en borduras cuyos lotes linderos poseen trigo o maíces, ya que este insecto no consume los cereales e infesta la soja más cercana que encuentre.

 

Lo bueno es que, a pesar de observar niveles poblacionales muy altos por plántula en borduras que producen una defoliación muy intensa, posee la particularidad de no consumir cotiledones y no afectar el ápice de crecimiento ni las hojas nuevas. Esto implica que si eventualmente no se pudiera hacer un control químico, lo mismo la soja debería recuperarse. Si se hace el control, se recomiendan los piretroides.

 

Oruga Bolillera. El Inta Marcos Juárez aseguró que los niveles de captura de adultos, a principios de noviembre, registraron valores altos en relación al promedio de los últimos años, pero en una magnitud que no debería ser grave. “Los muestreos con correcta identificación de especies no superan los 0,3 orugas por metro lineal; la mayor densidad se corresponde con lotes de soja sembrados entre el 15 y 20 octubre, que están entre V4 y V5”, señala el documento.

 

Oruga Medidora. Las capturas de adultos tuvieron un pico que alcanzó valores llamativos a principios de mes, de hasta una oruga por metro. Sin embargo, es una situación que no debería generar preocupación. “Los valores de captura son relativamente bajos (120 adultos/noche). Una población importante para nuestra zona se produce cuando se registran valores muy superiores y condiciones predisponentes”, menciona el Inta Marcos Juárez.

 

Mal de Río Cuarto

 

Por otra parte, el profesor de la cátedra de Cereales de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), Gabriel Espósito, difundió un audio en el que advierte que ingenieros del sur de Córdoba han detectado una población elevada de “chicharritas”, un insecto que no provoca daños directos en las plantas pero sí de manera indirecta porque es vector de la enfermedad conocida como “Mal de Río Cuarto”.

 

La zona del relevamiento abarca localidades como Vicuña Mackenna, Coronel moldes, Sampacho y Chaján.

 

Espósito mencionó que el control químico con pietroides es el mejor, para mantener las poblaciones en niveles bajos, sobre todo en lotes que estén sembrándose cerca de trigo o verdeos de invierno como avenas o centenos, o pasturas como alfalfa.

 

De todos modos, el ingeniero agrónomo Francisco Demarchi, vicepresidente 2° de la Sociedad Rural riocuartense, llevó tranquilidad al subrayar que, si bien es cierto que hay altos conteos de chicharritas, son varios factores que deben darse para que el “Mal de Río Cuarto” tenga una epidemia como la que ocurrió en 2007.

 

El primer factor es un estrés en los cultivos. En aquella oportunidad, los granos estivales llegaron a la siembra con sequía tanto en invierno como primavera. Otro aspecto es que la mayoría de los híbridos que se usan están protegidos con curasemillas sistémicos.

 

“Las alertas está muy bien que se hagan, pero en 2007, a esta altura del año, ya se veían materiales afectados. No nos parece que éste sea el caso como en aquel año”, dijo Demarchi.

Fuente: 
AgroVoz (Córdoba)
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