Febrero 9, 2018
Lo que pasa en el sector
Continúa el conflicto

¿Qué debería hacer el gobierno para superar la crisis con el agro?

Hagamos un supuesto heroico: tanto el gobierno como los rurales se van a sentar de buena fe y van a buscar soluciones para el país. ¿Qué hay que hacer? Lo primero es reconocer el problema, porque si no jamás aparecerán las soluciones: aquí todo nace porque el gasto público se explayó en demasía.

Fuente de la imagen: 
El Observador (Uruguay) - Autor: M. Umpiérrez

Luis Romero Álvarez.- Hagamos un supuesto heroico: tanto el gobierno como los rurales se van a sentar de buena fe y van a buscar soluciones para el país. ¿Qué hay que hacer? Lo primero es reconocer el problema, porque si no jamás aparecerán las soluciones: aquí todo nace porque el gasto público se explayó en demasía.

 

Esto llevó a la necesidad de impuestos altos tarifas recaudadoras; emisión de pesos por encima del crecimiento de la economía; inflación alta fogoneada por esa fuerte emisión de pesos; rescate de esos pesos circulantes con la emisión de deuda en pesos a tasas de interés altas, lo que lleva a venta de dólares de ahorros locales y venida de dólares de afuera para obtener pesos y colocar a esas excelentes tasas, lo que deprime el tipo de cambio y encarece la economía en dólares.

 

Esta situación afecta a toda la economía del país y especialmente al agro, por esencia exportador, que no puede trasladar costos hacia el comprador como hacen los vendedores de servicios en plaza.

 

No sirve darle 7 millones de dólares a algún subsector y nada a otros, salvo como primer gesto de un apoyo más profundo, generalizado y duradero para toda la sociedad.

 

El gobierno tiene muy poca latitud para darle oxígeno al agro hoy pero puede y debe dar una combinación de símbolos y un crescendo de soluciones bien orquestado y auditable a futuro.

 

Yo trabajaría primero en armar una lista lo más amplia posible de ideas aportadas por ambas partes, sin prejuzgar viabilidades. Ojalá aparezcan 100 ideas para analizar y discutir.

 

Luego armaría un cronograma de realizaciones: lo que puede hacerse de inmediato, lo que puede instrumentarse en 6 meses, 12 meses, 18 meses y 24 meses.

 

Dentro de lo inmediato, los símbolos son más importantes que la cuantía de los ajustes: y los símbolos son necesarios porque demuestran compromiso. Ejemplo: el horno nunca instalado de ANCAP vale 70 millones de dólares; las autoridades lo quisieron vender pero recularon cuando el sindicato mostró los dientes.

 

Llegó el momento de elegir qué dientes se quieren ver: los de un sindicato de mil y pico de miembros que defiende un horno inútil en un galpón o los de medio país. Vendiendo el horno se pueden aportar alivios al agro 10 veces más fuertes que los planteados por el gobierno en su primera oferta. ¿Es una solución? No. Es un símbolo y se precisan símbolos, que es lo que el gobierno puede dar, si quiere, a corto plazo.

 

Otros símbolos: vender autos estatales, despedir cargos de confianza, etcétera. Luego debería venir el listado de acciones de fondo: no reponer nada de personal estatal (no ese tímido 2 por 3) durante dos años (lo que baja la plantilla en 5 pc anual, que son muchos millones de dólares). Economía de guerra en todos los ministerios, empresas públicas, agencias y empresas privadas controladas; y vendría muy bien que las intendencias se alinearán al esfuerzo porque muchas, a su nivel, han caído en el error del gasto excesivo e inútil.

 

No hay duda que se generarán ahorros y esos ahorros se podrán volcar a: bajar gasoil, bajar electricidad, bajar impuestos especialmente los fijos a la tierra y bajar las tasas de interés de las letras de regulación monetaria, lo que permitirá que el dólar suba.

 

Además, autorizar a las AFAP a invertir en el exterior (como ellos quieren) para que salgan con parte de los pesos que tienen y reciben de nuestros salarios a comprar dólares, ayudando así a subir el tipo de cambio.

 

Por último, para que el dólar suba tiene que aumentar la demanda de dólares y para eso necesitamos una economía más abierta (para que se importe más) o sea que tenemos que firmar tantos TLC como nos sea posible: el presidente Vázquez debe decidir que si le falta algún voto irreductible en su partido, le sobrarán votos para esto por el bien del país en el resto del Parlamento.

 

Si hay voluntad y buena fe, sin jueguitos maquiavélicos del tipo divide y reinarás, hay salida y será más fácil de lo que parece. El presidente tiene la palabra.

Fuente: 
El Observador (Uruguay)
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